sábado, 27 de junio de 2009

Alguien dice

Alguien dice: “había pensado en pizza, pero se van a quedar con hambre”; alguien dice: ya quiero que sea el finde…”. Alguien, a mi lado, muy cerca, escribe un mensaje de texto: “feliz cumple para la gorda, el regalito se lo mando después”. Alguien grita: “¡Hola, holaa! ¡No se oye!” “Permiso”, dice una chica a mis espaldas, luego toma impulso y me empuja con un hombro, la cadera, en ese mismo movimiento con el que tiraría una puerta abajo: uno, dos y… Yo me echo a un lado antes de que me empuje y ella sale disparada hacia fuera, a la vereda de Tribunales. “¡Auch!”, eso lo digo yo, alguien me pisa. “¿Bajás?”, pregunta alguien en la siguiente estación. “No, seguí”, contesta otro. Dos mujeres van sentadas mirando la ventana de enfrente: “Mirá, De Narváez”, dice una. “¿Dónde?” dice la otra. Quienes vamos parados, agachamos sutilmente la cabeza para mirar lo que la señora señala afuera: un afiche. “Papá, ya estoy llegando, me buscas en Plaza Italia”, dice una chica muy bonita que, cualquiera que se le encuestase diría que sí, que es mejor que no ande sola por las calles. “¿Bajas?”. “Sí”. Dos chicos bajan. A esta hora, en el subte, la claustrofobia es un lujo. En ciertas personas, la sensación de sentir su cuerpo apretado en medio de muchos otros cuerpos, produce otra cosa: confianza. Por eso reposan tranquilos su peso sobre otros, confían en que nadie se va a apartar de repente y a dejar que se estrellen de jeta contra el piso. “¿Bajas?”. “No”. A dos cabezas mías una mujer adormilada apoya su mejilla en la espalda de un hombre tan enorme que podría sostener todo el vagón. Cada tanto la mujer se tambalea y su pechos se oprimen con fuerza contra la espalda del tipo. Ella bajará antes sin saludarlo y sabré que no están juntos; por la expresión de la cara de él sabré que, aún así, la extrañará. Alguien con audífonos canta “More than this, you know is nothing”, después bosteza. “Qué lindo, pero qué liiindo”, dice una mujer que va sentada y mira la foto que le muestra el hombre a su lado: es un bebé. Un bebé mucho ojo–mucho pelo: un bebé Troll. Alguien dice “Quiero una seven up”. Alguien dice “No tengo buena señal”. Alguien dice “No lo soporto”. Alguien dice: “Yo tampoco”. Alguien dice: “¿Ya llegamos?”, es un nene que agarra de la mano a una señora. Después salen del subte, la puerta se cierra y se convierten en sombras de colores, difusas, detrás del vidrio.